(Estados Unidos, 2007)
Dir. Adam Shankman
La obra musical de Broadway que se inspiró en la película de 1988 de John Waters, Hairspray, es una explosión de energía de principio a fin. Desde que, cualquiera de las actrices que han interpretado a Tracy Turnblad, aparece en el escenario en una pared que simula ser su recámara mientras se dejan escuchar los primeros sonidos de Good Morning Baltimore, hasta cuando todo el reparto termina entre una parafernalia de luces, papeles brillantes y un ensamble superior a 30 personas que festeja con You Can´t Stop the Beat, las emociones están constantes.
La obra musical de Broadway que se inspiró en la película de 1988 de John Waters, Hairspray, es una explosión de energía de principio a fin. Desde que, cualquiera de las actrices que han interpretado a Tracy Turnblad, aparece en el escenario en una pared que simula ser su recámara mientras se dejan escuchar los primeros sonidos de Good Morning Baltimore, hasta cuando todo el reparto termina entre una parafernalia de luces, papeles brillantes y un ensamble superior a 30 personas que festeja con You Can´t Stop the Beat, las emociones están constantes.
La traducción del musical de cine de Waters a las coloridas tablas neoyorkinas es sensacional: no sólo logró mantener la escencia del autor, la convirtió además en la definición por excelencia del espectáculo musical y a los ingenuos y retorcidos personajes habitantes de Baltimore se sumaron las mejores canciones e imparables coreografías, con el twist, twist, twist, mash potatoe, mambo, incluídos.
Y aunque ahora con el lanzamiento de la película, mucho se comenta respecto a la transición del filme de 1988 al de 2007, el comentario debería girar más bien en torno al camino del Broadway Smash Musical de 2001 al presente filme. Es decir, los seguidores de Waters llegaron tarde, los cambios y el medio en el que se cuenta la historia, se hicieron ya hace seis años, ahora sólo presenciamos su paso al celuloide con increíbles resultados.
Confieso haber estado muy escéptico ante el proyecto cuando me enteré que Adam Shankman sería el director, quien ha sido el responsable de cintas como Bringing down the house y Cheaper By the Dozen 2. El único punto a su favor era tener en su repertorio una lista de poco más de 30 filmes -de todos tipos- en las que partició como coreógrafo, pero después de ver Hairspray, dudo que alguien haya podido conducir mejor este musical.
Hairpsray cuenta la historia de Tracy (Nikky Blonsky), una niña regordeta que sueña con aparecer en The Corny Collins Show, un programa de televisión en el cual los niños y niñas más bonitos de Baltimore de 1962, bailan al son de los pasos de moda. No sin antes convencer a su mamá, Edna (John Travolta, en un despanpanate regreso a los musicales) de su ciega convicción por ser famosa, enfrentarse a la malvada Velma von Tussle (Michelle Pfeiffer) y de paso, convertirse en el ejemplo del coolness sesentero y pelear por los derechos humanos y civiles de los afroamericanos.
El reparto es en parte lo más destacado del filme, Nikky Blonsky, quien fue elegida entre miles de jóvenes en Estados Unidos, nació para interpretar a Tracy. Michelle Pfeiffer, que en el pasado no le ha costado interpretar a perras, está en el tono sin mucho esfuerzo y Amanda Bynes, como la ñoñísima rebelde de Penny, queda a la perfección. Queen Latifah, Christopher Walken y Zac Efron completan el cast, haciendo su trabajo de la mejor manera pero opacados por las cualidades carismáticas de los otros personajes.
A diferencia de otras adaptaciones de musicales recientes, como Rent, o The Producers, Hairspray encuentra su lugar en la proyección sin problema. Shankman halló la manera de convertir la cinta en una película para la gente que le gusta el cine y no sólo para aquellos que no se pierden los Tony Awards.
Lou Lumenick, del New York Post, escribió al respecto "Hairspray is the best and most entertaining movie adaptation of a stage musical so far this century - and yes, I’m including the Oscar-winning Chicago."
Con lo anterior no estoy de acuerdo del todo, superar el trabajo de adaptación de Rob Marshall sobre el filoso y cínico musical de Bob Fosse, es una tarea casi insuperable, pero si creo que Hairspray, debe ser el que le sigue.
Pura diversión. ¿O diversión pura?

